Bajo autoridad, bajo bendición - 18/01/26 - #1387

Episode 412,   Jan 19, 01:09 AM

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Martín Falcón
18/01/26

Bajo autoridad, bajo bendición

La sujeción a la autoridad, el respeto a la autoridad, es un principio bíblico muy importante. Desde el inicio la biblia habla de la autoridad. Los que se revelaron en contra de la autoridad, siempre fueron expulsados de la presencia de Dios. “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.” Isaías 14:12-14 (RVR1960). Ese fue el deseo de satanás, quería parecerse a nuestro Dios, quería ser semejante a Dios, aquí está la primera rebelión, satanás tomo un tercio de los ángeles y los llevo a rebelarse en contra de la autoridad. Por eso cayo en tierra, por eso fue expulsado de su presencia. Satanás decía: yo subiré, yo levantare, yo me sentare, yo seré. Porque siempre un acto de rebeldía se centra en el “yo”, en el orgullo. Dios nos ordena a respetar y a someternos a la autoridad. Dios coloco a Adán y Eva en el jardín del edén y Dios como autoridad les dijo: Estos dos árboles no deben comer. Ellos llevaron adelante la segunda rebelión, se rebelaron en contra de la autoridad y comieron del árbol que Dios les había dicho que no coman. Como consecuencia entró la maldición, la muerte y fueron expulsados de la presencia de Dios. David entendía que cualquier acto de rebeldía podría expulsarlo de la presencia de Dios. “No me expulses de tu presencia y no me quites tu Espíritu Santo.” Salmos 51:11 (NTV)

Veamos la historia de Josué y Caleb:Luego Caleb le pidió a la gente que estaba cerca de Moisés que se callara y dijo: —¡Vamos y apoderémonos de esa tierra! Con seguridad que la conquistaremos.  Pero los espías que fueron con él dijeron: —No seremos capaces de atacar a esa gente porque ellos son más fuertes que nosotros.” Números 13:30-31 (PDT). Dios les había dado la orden, Dios les dijo “la tierra es de ustedes, yo voy a estar con ustedes”. Su deber, su responsabilidad era salir y conquistar. Pero diez de ellos dijeron: “NO, no queremos esto, estamos en desacuerdo.” “Luego esparcieron falsos rumores entre los israelitas acerca de la tierra que exploraron, diciendo: —La tierra que exploramos es una tierra que se traga a la gente que vive en ella. Toda la gente que vimos era enorme, basta con decirles que vimos incluso a los Nefilim. Los descendientes de Anac vienen de los Nefilim. Ante ellos nos sentimos como saltamontes y así les parecíamos nosotros a ellos.” Números 13:32-33 (PDT). Muchas de las promesas de Dios, dependen del respeto y la sujeción a la autoridad. ¿Qué les paso a esos 10 espías que murmuraron en contra de moisés y de la autoridad? Los 10 espías israelitas que dieron un mal informe sobre la Tierra Prometida, infundiendo miedo y desconfianza en el pueblo, murieron de una plaga delante de Jehová, porque su falta de fe y rebeldía contra Dios, resultaron en una sentencia divina, y solo Josué y Caleb de los doce espías sobrevivieron para entrar a la Tierra Prometida. “En cuanto a los hombres que Moisés había enviado a explorar el país y que al volver dieron tan malos informes, haciendo que la gente murmurara, el Señor los hizo caer muertos. De todos ellos, sólo Josué y Caleb quedaron con vida.” Números 14:36-38 (DHH). Perdieron la promesa de la tierra prometida por rebelarse en contra de la autoridad, por murmurar. La murmuración tiene un costo grandísimo, la murmuración te lleva a perder promesas de DIOS sobre tu vida. Vemos la historia de Core, Datan y Abiram: Coré, Datán y Abiram se rebelaron contra la autoridad de Moisés y Aarón, buscando ellos mismos posiciones de liderazgo, lo que llevó a un castigo divino severo. Dios hizo que la tierra se abriera y los tragara vivos a ellos y sus familias, mientras que otros 250 hombres rebeldes fueron consumidos por fuego, mostrando la ira de Dios contra la desobediencia y la usurpación de su autoridad delegada en Moisés y Aarón. “Apenas Moisés terminó de decir esto, la tierra se abrió debajo de esa gente y se tragó a todos los que se habían unido a Coré, junto con sus familias y posesiones. Todos ellos cayeron al fondo de la tierra, vivos y con sus posesiones, y luego la tierra volvió a cerrarse. De esa forma fueron eliminados de la comunidad.” Números 16:31-33 (PDT). Acan en Josué 7:20-26 cuenta que tras la conquista de Jericó, Dios instruyó a Israel a no tomar nada para sí. “Acán, de la tribu de Judá, vio un hermoso manto babilónico, doscientas monedas de plata y una barra de oro, y los codició y tomó para sí, escondiéndolos bajo su tienda. La desobediencia de Acán trajo la derrota de Israel en la siguiente batalla y la ira de Dios. Al ser descubierto, Acán confesó su pecado, y él, su familia y sus bienes fueron llevados al valle de Acor y apedreados, restaurando así la relación con Dios.” Josué 7:20-26.  “Él trata con particular severidad a los que… desprecian la autoridad.” 2 Pedro 2:10 (NTV)

¡Cuántos problemas tenemos con la rebeldía y la autoridad! Ahora nosotros como padres debemos enseñar a nuestros hijos a respetar a las autoridades, a respetarnos como autoridad de la casa. ¿Por qué? Porque si no respetan a la autoridad de su casa, menos van a respetar otras autoridades, y menos a Dios. Respetar a mama y a papa que es la autoridad colocada por DIOS, les guste o no les guste, les traerá beneficios. “Hijos, obedezcan a sus padres como agrada al Señor, porque esto es justo. El primer mandamiento que contiene una promesa es éste: «Honra a tu padre y a tu madre.” Efesios 6:1-2 (DHH). Sin honra, sin obediencia, no hay promesa. ¿Y cuál es la promesa? Larga vida y prosperidad y que todo les salga bien. Por eso debemos enseñarle a que obedezcan a papa y a mama. Si nuestros hijos no nos obedecen no perdemos nosotros, pierden ELLOS. Y eso es lo que no entendemos. Muchos padres, llevan a sus hijos a que lo deshonren. Porque no les enseñan a respetar la autoridad. Y eso acarrea maldición para ellos mismos. “Respeta al Señor y sé humilde, así tendrás riquezas, honor y una vida verdadera.” Proverbios 22:4 (PDT) “El altivo será humillado, pero el de espíritu humilde será enaltecido.” Proverbios 29:23 (NVI). Para obedecer se necesita humildad, el altivo, el orgulloso no obedece, no quiere sujetarse. “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.  De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.” Romanos 13:1-2 (RVR1960). Es un peligro rebelarse en contra de la autoridad. ¿Qué dice la palabra? Cuando uno se rebela en contra de la autoridad, no se está revelando contra esa persona solamente, sino contra Dios mismo. Cuando nos rebelamos, Dios dice: “me están resistiendo a mí.” Y eso trae condenación y castigo. “Obedezcan a sus líderes espirituales y hagan lo que ellos dicen. Su tarea es cuidar el alma de ustedes y tienen que rendir cuentas a Dios. Denles motivos para que la hagan con alegría y no con dolor. Esto último ciertamente no los beneficiará a ustedes.” Hebreos 13:17 (NTV) “Por amor al Señor, sométanse a toda autoridad…” 1 Pedro 2:13. “Recuerda siempre a todos que deben someterse a los gobernantes y autoridades. Diles que obedezcan y siempre estén listos para hacer el bien, que no hablen mal de nadie, vivan en paz con los demás, sean comprensivos y traten a todos con amabilidad. Antes nosotros también éramos insensatos; no obedecíamos y estábamos perdidos. Éramos esclavos de toda clase de placeres y deseos, éramos malvados y envidiosos. Los demás nos odiaban y nosotros a ellos.” Tito 3:1-3 (PDT). Lo hacíamos antes, bueno, ahora ya no más. “Asimismo, ustedes, los más jóvenes, estén sujetos a los mayores. Y todos, revístanse de humildad en su trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes.” 1 Pedro 5:5 (NBLA) ¿Podemos ver que cuando habla de sujeción, de respeto a la autoridad, habla de humildad? Cuando nos resistimos a la autoridad, es como si nos paráramos frente a Dios, y Dios te dijera “quieto ahí” y tratáramos de avanzar, pero no podemos ¿Quién puede resistir a Dios? Por eso nuestra actitud debe ser humilde como la de Cristo Jesús. “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Santiago 4:7 (RVR1960). Ahora conocemos los peligros de rebelarse en contra de la autoridad, hay muchas consecuencias. El diablo en vez de huir de nosotros, le abrimos la puerta, con nuestra rebeldía. “Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” Santiago 4:6 (RVR1960) Cuando nos sometemos a la autoridad, cuando respetamos a la autoridad, viene una influencia directa de Dios, es una influencia divina, a tu empresa, a tu trabajo, a tu familia, a tu matrimonio, a tu ministerio, es una bendición sobrenatural. Tenemos que ponernos debajo de lo que Dios manda, si queremos tener lo que Dios quiere darnos. Cuando respetamos la autoridad, nos colocamos bajo cobertura, y si alguna piedra viene en contra nuestra, rebota, ¿Por qué? Porque estas cubierto, Bajo un amparo, bajo las alas de protección. Cuando te rebelas, estas saliendo de la cobertura, Cuando estas sujeto a la autoridad, la cobertura viene hacia ti. Pero si te rebelas, esa protección ya no está sobre tu vida y familia, quedas expuesto a toda obra del infierno. Lo vimos en Core, Datan, Abiram y los 250 hombre que se rebelaron, en los 10 espías, en David, en Acan. Cuando estas bajo autoridad, estas bajo bendición. Jesús fue maltratado, golpeado y crucificado porque nosotros nos rebelamos a la autoridad. Nuestra responsabilidad es someternos a la autoridad, orar por ellos, pedirle a Dios por ellos, para que gobiernen sabiamente. Nuestras armas no son las murmuraciones, los chismes, la rebeldía, sino que son espirituales y poderosas en Dios para derribar fortalezas y todo aquello que se opone a la palabra de Dios. ¿Qué vamos hacer? ¿Qué decisiones vamos a tomar? Seamos como David que reconoció su rebeldía, su pecado delante de Dios y dijo: “Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado… Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu Santo Espíritu.” Salmos 51:3,4,7,10,11 (RVR1960)